jueves, 31 de mayo de 2012

Capitulo 2.- Una nueva senda


Una vez despierto, caía ya la tarde, y la jungla pasaba a ser de un tono naranja como las banderas de su patria. El marinero se volvió al mono y ambos se miraron durante un rato sin hacer nada, como si se entendiesen telepáticamente, hasta que el marinero se hartó y se levanto dándole la espalda, en busca de un camino que le llevara a algún lado donde podían explicarle que ha pasado.

Se dirigió a un camino de piedras que se veía entre los setos que le rodeaban, los aparto y vio que era un camino de piedra mohosa en el borde de una montaña lo que sobreentendía que había una civilización o al menos una persona que quisiera decorar aquel sitio.
Al rato caminado se encontró con un cruce que se dividía en dos el camino, y un cartel enredado entre las lianas que caían de un árbol, donde ponía “(derecha) monasterio (izquierda) campamento de caza.

En busca de alguien que pudiese ayudarle, se dirigió al campamento. El suelo estaba más desgastado, posiblemente por el uso de este camino. Al rato el camino se iba haciendo más estrecho debido a los arboles que habían crecido en el borde. Poco a poco, andando durante un largo tiempo se dio cuenta de que el mono ya no le seguía, pero no solo eso, si no que si miraba para atrás el camino había desaparecido, solo se veía jungla y de repente en la sombra, algo se movía susurrando palabras que no tenían sentido.

-                     -    ¡Atrás! ¿¡quien va?!

A lo que una voz tenebrosa respondió

-                      -   Tu sombra, ¿no la oyes?
-                      -   ¡no querrás enfrentarte conmigo!
-                      -  No podrías dar un movimiento sin mi permiso, joven…

El marinero, asustado intento alzarse contra el seto en una carga inesperada por salir de ahí, pero no podía moverse, la sombra lo había cogido en el suelo y no lo soltaba.
-    
                           - ¿¡qué es esto!? ¿Brujería? 

Después de ver que no le quedaban muchas opciones intento concentrarse… mientras que la selva le consumía poco a poco el espacio que le quedaba, se concentro en silencio, puso la barbilla en su nuez y justo antes de que un árbol llegara a tocarlo, de su boca salió una palabra que no pronunciaba el...

-                          -  ¡ الفضاء! 

Que creó una onda como si un cañón hubiese sido disparado, todos los arboles se hicieron un lado haciendo el recorrido que había pisado antes y la bestia extraña apareció como si fuera un espectro. Y dijo:

-                          - ¿Cómo has hecho eso? ¿un humano? ¿con ese poder?

Y justo antes de que el marinero le interrumpiese se desvaneció como las olas que provoca un barco. Todo mas claro vio como un camino no empedrado que pasaba por debajo de las raíces de un árbol, y nada mas pasarlo vio unas piedras apiladas como si una construcción antigua se hubiera derruido por algún temblor o algo, y lo mas sospechoso, estaba rodeado por arboles, pero con una circunferencia perfecta.